Asset deal vs. share deal en operaciones de small market M&A: claves para estructurar con criterio

En el ámbito de las operaciones de small market M&A, la elección entre estructurar una operación como transmisión de activos o como compraventa de participaciones sigue siendo uno de los puntos más sensibles y determinantes del proceso. No se trata únicamente de una cuestión fiscal o de una preferencia del comprador, sino de una decisión que incide directamente en la asignación de riesgos, en la ejecutabilidad de la operación y, en muchos casos, en la propia viabilidad del cierre.

A diferencia de lo que ocurre en el mid o large market, donde las estructuras societarias suelen estar más depuradas y la estandarización juega a favor del share deal, en el small market es habitual encontrarse con realidades mucho más heterogéneas: sociedades familiares con décadas de historia, estructuras accionariales atomizadas, escasa formalización interna y un grado variable de exposición a contingencias jurídicas o fiscales. En este contexto, replicar esquemas sin un análisis fino suele conducir a bloqueos innecesarios o a soluciones contractuales sobredimensionadas.

Transmisión de activos: una herramienta de control que no está exenta de fricciones

La transmisión directa del negocio mediante la compraventa de activos y pasivos concretos suele presentarse, desde la óptica del comprador, como una fórmula que permite un mayor control del perímetro adquirido. La posibilidad de seleccionar qué elementos integran la operación (como por ejemplo activos, contratos, empleados…) permite aislar riesgos históricos y limitar la exposición a contingencias que no siempre resultan fácilmente asegurables o cuantificables en este segmento del mercado.

Ahora bien, esta aparente ventaja debe matizarse. En la práctica, la ejecución de una transmisión de activos exige una coordinación mucho más intensa que la venta de participaciones: cesión individual de contratos relevantes, análisis de cláusulas de cambio de control encubiertas, transmisión o renovación de licencias administrativas y, en el plano laboral, una correcta articulación de la sucesión de empresa. Todo ello introduce fricciones que, en operaciones de tamaño reducido, pueden resultar desproporcionadas en términos de coste, tiempo y riesgo comercial.

Desde el punto de vista del vendedor, además, esta estructura suele ser fiscalmente menos eficiente, especialmente cuando el negocio se desarrolla a través de una sociedad cuyo valor se ha ido acumulando a lo largo de los años. Este factor, en operaciones donde el precio es altamente sensible, no puede ignorarse.

Compraventa de participaciones: continuidad jurídica y riesgos heredados

La adquisición de la sociedad que explota el negocio presenta, por el contrario, una ventaja evidente en términos de simplicidad estructural. El negocio continúa operando en el mismo vehículo, se preservan las relaciones contractuales y se facilita una transición ordenada, especialmente cuando el vendedor permanece vinculado durante un periodo posterior al cierre.

El reverso de esta continuidad es bien conocido: el comprador asume la totalidad del historial de la sociedad, incluyendo contingencias latentes que no siempre afloran en procesos de due diligence necesariamente proporcionados al tamaño de la operación. En este punto, el equilibrio entre un análisis suficiente y la necesidad de no paralizar la transacción es particularmente delicado en el small market.

Un factor diferencial en empresa familiar: la estructura del capital

Existe, además, un elemento que en la práctica resulta decisivo y que rara vez se aborda de forma expresa: la composición del accionariado en sociedades familiares. No es infrecuente encontrar capitales muy atomizados, con segundas o terceras generaciones, herencias no liquidadas, usufructos, participaciones en manos de menores o incluso conflictos latentes entre ramas familiares.

En estos escenarios, articular una venta de participaciones exige el concurso de todos los socios vendedores, lo que introduce riesgos evidentes de bloqueo, retrasos o, directamente, inviabilidad de la operación. Frente a ello, la transmisión del negocio mediante la venta de activos presenta una ventaja estructural clara: incluso tratándose de activos esenciales, la operación suele requerir únicamente un acuerdo de junta adoptado por mayoría, sin necesidad de unanimidad salvo previsión estatutaria expresa. Desde una perspectiva estrictamente societaria, esta diferencia es fundamental y explica por qué, en determinadas operaciones familiares, la venta de activos se convierte en la única alternativa realista.

Criterios prácticos para una decisión razonada

En el ámbito del small market M&A, la estructura de la operación no debería venir impuesta por esquemas preconcebidos, sino a un análisis combinado de la naturaleza del negocio, el estado jurídico de la sociedad, el perfil del vendedor y la capacidad real de ejecución. No basta con identificar la opción jurídicamente óptima en abstracto; es imprescindible valorar si dicha opción es viable en plazos razonables y sin erosionar el valor del negocio durante el proceso.

Soluciones intermedias y técnicas de ajuste estructural

La práctica demuestra que muchas operaciones no encajan de forma limpia en ninguno de los dos modelos “puros”. En este contexto, es habitual recurrir a soluciones intermedias que permitan capturar las ventajas de ambos esquemas. Entre otras, cabe mencionar operaciones de compraventa de participaciones precedidas de reorganizaciones societarias que aislan activos no operativos o riesgos específicos; transmisiones de activos acompañadas de pactos de continuidad y garantías reforzadas; o estructuras en las que la asignación del riesgo se ajusta mediante mecanismos económicos como retenciones de precio, pagos aplazados o earn-outs.

Estas soluciones no responden a un ejercicio de creatividad formal, sino a la necesidad de adaptar la estructura jurídica a la realidad del negocio y de las partes, evitando tanto la sobreprotección contractual como la asunción irreflexiva de riesgos.

Consideraciones finales

En el small market, estructurar correctamente una operación de M&A exige un conocimiento profundo no solo de la técnica jurídica, sino del contexto empresarial y personal en el que se desarrolla la transacción. La disyuntiva entre transmisión de activos y compraventa de participaciones no se resuelve con fórmulas estándar, sino con criterio, experiencia y una comprensión clara de qué riesgos son asumibles y cuáles no.

En el small market, la estructura adecuada es la que permite ejecutar la operación con normalidad, manteniendo un equilibrio razonable entre protección jurídica y viabilidad práctica

Marta Sánchez-Blanco Gómez-Gil

ABOGADA

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